domingo, 31 de diciembre de 2006

“EN CATÁSTROFE AUN QUEDA MUCHO POR HACER”

El candidato del PA a la alcaldía es vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Emergencia y también especialista en Atención a Múltiples Víctimas y Gestión de Crisis

- ¿Cómo se actúa en una catástrofe?
- La Catástrofes es un acontecimiento súbito e inesperado que produce muchas víctimas y daños materiales y genera una desproporción entre las necesidades y los medios disponibles. Su principal característica es el “caos”. Salir de esa situación en el menor espacio de tiempo es lo prioritario para salvar vidas. En Medicina de Catástrofe el 50% de los esfuerzos deben ir encaminados a labores de organización y el 50% restante a la prestación de la asistencia sanitaria. Hay entender que tenemos que trasladar toda una organización fuera del hospital, al lugar donde se ha producido el siniestro y eso requiere utilizar planteamientos logísticos. Debemos beneficiar al colectivo frente al individuo.
- ¿Cuál es el riesgo?
- Un error en el que solemos caer el personal sanitario en la actuación en catástrofes, es perder la visión de conjunto, focalizando nuestra atención exclusivamente en las víctimas y olvidando que como paso previo y dentro del 50% de los esfuerzos que comenté antes, hay que evaluar el siniestro, controlar el escenario, sectorizar el área de trabajo y controlar los riesgos. Es lo que denominamos “El efecto túnel” que provoca ineficiencia en la actuación y en algunos casos puede poner en riesgo la vida de los profesionales que están actuando.
- ¿De qué forma superan ustedes “El efecto túnel”?
- Sólo hay una manera posible. La formación y el entrenamiento, pues de lo contrario cuando llegue el momento, si no tienes interiorizada y sistematizada la actuación, es muy probable que el stress y la hostilidad del entorno lleguen a superarte. En este sentido debo decir que queda mucho por hacer, para poder decir que Córdoba está preparada para dar la mejor respuesta ante una catástrofe y las administraciones competentes deberían ser conscientes de ello.
- ¿Por qué?
- Creo que aún no existe suficiente conciencia, pues algunos políticos suelen medir las cosas en términos de rentabilidad electoral y por tanto invertir en acciones que no se ven, les cuesta. Gracias a Dios en nuestro país no ocurren catástrofes todos los días. Luego vienen las lamentaciones. Es imprescindible la realización de simulacros que permitan entrenar todos los procedimientos operativos y coordinar la labor de las distintas instituciones que tienen participación en la misma, pues una vez ocurrida la catástrofe no se puede improvisar. La planificación previa es una clave del éxito. No podemos creer que nunca nos tocará a nosotros y confiar sólo en la fortuna.
- ¿Cuándo fue la última vez que nos salvamos de milagro?
- En 1996 el Hospital Reina Sofía vivió una de sus jornadas más angustiosas. Un incendio, provocado por un cortocircuito, obligó a evacuar a 450 enfermos. Una evacuación parcial del hospital que requirió muchos esfuerzos. Recuerdo el caos de los primeros momentos y como los enfermos se instalaban en los jardines de la ciudad sanitaria mientras el personal médico y de enfermería procedía a atenderlos a la intemperie. En aquel año Córdoba no contaba con hospital de campaña que hubiera sido de vital importancia, si el suceso hubiera llegado a más. Hubo que derivar a los enfermos a distintos centros hospitalarios, para los que se contó con ambulancias de otras provincias, taxis y autobuses de Aucorsa. No hubo que lamentar pérdidas humanas. Tuvimos mucha suerte.
- ¿Nada se aprendió de aquello?
- Creo sinceramente que faltó un análisis riguroso de lo sucedido. No se quiso hacer en ese momento y por tanto creo que no aprendimos nada de aquella situación. Una vez que el político dijo que todo había salido bien, se dio por zanjado el asunto y perdido una excelente oportunidad de mejora. Este es un defecto muy instalado en nuestra sociedad y que yo, si llego a la Alcaldía, le aseguro que no voy a cometer. Sabremos aprender de nuestros errores y de nuestros aciertos. Apostaré por mejorar las capacidades operativas del área de seguridad del ayuntamiento, dotándola de material logístico y formación específica y realizaré un simulacro anual, que pongan en práctica todas las capacidades. Quiero hacer de Córdoba la ciudad más segura.

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